jueves, julio 02, 2009


Zapatero... el peor piloto para esta tormenta
La riqueza de las naciones se determina en gran medida por su estructura política y viceversa, es imposible alcanzar la libertad política si no existen las económicas… y viceversa. Es la pescadilla que se muerde la cola cuando los socialistas, socialdemócratas, socialcomunistas, y todos los “istas y atas” de este mundo agarran las riendas del poder. Sus cortapisas en lo económico o en el desarrollo de la sociedad civil son comunes y tienen una lógica que espanta por sus resultados. Mientras un popular trata de convencer a los viajeros del avión de que está más capacitado para mantener la nave en vuelo hacia el destino que elijan,… un socialista les convence con exóticas promesas del destino hacia el que los llevará, sin aclarar si está capacitado, si la nave está en condiciones de emprender ese vuelo o si contamos con combustible suficiente.

El resultado es que los aviones de los Socialistas Air Lines terminan todos del mismo modo, estrellados por mal pilotaje o aterrizando de emergencia por falta de combustible. Zapatero no solo es un piloto nefasto, no solo está empeñado en llevar la nación a un lugar absurdo, sino que encima se ha terminado el combustible que recibió de la época de gobierno del PP. Si conseguimos aterrizar sin estrellarnos cuanto antes y que el Partido Popular coja los mandos de nuevo, es posible que remontamos el vuelo y salgamos de esta interminable tormenta que es la crisis.

viernes, junio 13, 2008


Huelga de la patronal… contra los empleados

Nos resultaría chocante si las calles fueran tomadas por Botín y los directivos del Santander, o por Amancio Ortega y los jefes de todas las filiales de INDITEX, quejándose el primero porque el BBV ofrece mejores hipotecas y le quita clientes o el segundo porque la ropa de El Corte Inglés da mucha más rentabilidad que la de sus tiendas.

La paradoja sería chocante y quizá veamos a los camioneros como obreros de peto que guerrean por su situación y se quejan por las malas condiciones de su empleo, pero en realidad son empresarios, autónomos que gestionan una actividad con unos márgenes muy reducidos y que se encuentran expuestos a la más mínima convulsión de los combustibles. La realidad del sector es que los empleados de las empresas de logística no se quejan porque sus sueldos están garantizados, porque la producción de sus empresas es un hecho y recaba beneficios por organización, costes y recursos. Que un sector entero pida ampliar sus márgenes de beneficios a costa de subvenciones y control de precios es tan grotesco como si el comité nacional de modistas pide subvenciones millonarias para poder competir con Zara.

Entenderíamos esto si imaginásemos una comitiva de los antiguos herreros de pueblo, asaltar las instalaciones de Acerinox, e impedir su producción porque su empresa funciona y sus pequeñas herrerías no lo hacen. Lo entenderíamos su viéramos que es un sector improductivo y sin márgenes y que debe realizar una honda reconversión para poder mantener puestos de trabajo y no destruir los propios y los ajenos.

Caer en subvenciones es tan pernicioso para la economía como restarles capital a los consumidores, privarles de adquirir producción de empresas que si generan beneficios y suplir con ellos la falta de beneficios de otros. En pocas palabras, restar al que tira del carro económico y darlo al que lo lastra… panorama lógico de la España socialista

domingo, junio 08, 2008


Camino de intervención… y de perdición

Pocas economías mundiales que hayan padecido el sistema coercitivo socialista, están en posición de dar lecciones de cómo solventar crisis económicas, solucionar los problemas de abastecimiento o mejorar los niveles de producción. Por ello los recientes problemas de sectores como el transporte, la pesca o la agricultura, padecen como pocos las consecuencias de una escalada, que parece interminable, en los precios del petróleo. Razones para ello se encuentran en la paradoja de que los pescadores no miran a la mar temerosos en busca de capturas, sino a las regulaciones de la UE y al difunto Ministerio de Pesca, hoy de medio marino. Los transportistas no son deudores de la carrtera y sus peligros, sino de los impuestos indirectos en las gasolinas o la caterva de cargas fiscales que soportan con el aderezo de impuestos como el de rodaje. Y por último los braceros, los segadores y ganaderos españoles, que no miran con inquietud los cielos o los pastos, sino que se tientan las ropas cada vez que sale el BOE o el DOE.

El temor de los sectores con mayores problemas de eficiencia y producción está en la misma administración que anunciando la salvación del gremio lo intervino y culminó por encadenarla a controles, sanciones, precios marcados y subvenciones. Una roca similar a la que Sísifo empujaba hasta la cima para verla de nuevo caer, la condena de ser un sector improductivo, sin reconversión y atascado en las subvenciones. Eso es lo que pasa cuando el beneficio neto de la producción depende de los euros de más que la administración inyecta a modo de subvenciones, euros que por otra parte son restados al contribuyente que deja de invertirlos en sectores que siendo productivos pierden fuerza por ser lastrados con semejante carga.

La dinámica real de la ley de precios, la oferta y demanda misma, habrían ajustado estos sectores hace mucho tiempo sin los tremendos desequilibrios y los riesgos de inflación que amenazan cual nubarrones hoy nuestras cabezas. Por el contrario estos sectores no solo no han ido reduciendo paulatinamente sus obreros, dejando que se encaminasen a actividades más productivas, sino que los han seguido absorbiendo, aumentando las prestaciones de la administración y gravando mas severamente al contribuyente y a los otros sectores si productivos.

El ejemplo es sencillo y puede explicarlo un escolar que domine bien las sumas y restas. Cada euro de subvenciones que se tiene que inyectar en sectores productivos con pérdidas, va a sostener empleos y consumo, hasta ahí la explicación de la socialdemocracia. Lo que se les olvida explicar es que ese mismo euro sale de las arcas públicas, que se extrae a su vez del bolsillo de los ciudadanos y que por consiguiente deja de ser convertido en consumo de otros sectores productivos, estos sí con beneficios. Consecuencia, empobrecemos al ciudadano, subvencionando con su dinero empresas y actividades que no producen y a la vez lastramos y empobrecemos aquellas que generan empleo y están en alza.

Siendo más concretos, y tomando en cuenta los precios que el petróleo vienen teniendo desde los años 70, lógico hubiera sido el apostar fuerte por las centrales nucleares, y lógico a su vez apostar por el transporte por ferrocarril. ¿Ventajas de esta opción?, un transporte más ecológico, sin dependencia del petróleo y sin sujeción a sus vaivenes, mayor optimización de los recursos, reducción del trafico rodado y saturación de las vías, reducción en consecuencia del coste por mantenimiento de carreteras, y al final el desarrollo de un sector logístico mas avanzado y productivo que podría absorber con holgura los empleos del sector del transporte por carreteras.

Soluciones para el medio rural y pesquero las hay a miles, desde la optimización de las explotaciones, la unificación de la producción, actividades alternativas como las energías renovables,…

El problema por el contrario estribe en que si sumamos el cómputo de votantes que reside en los tres sectores nos topamos con un saco de votos inmenso como para permitirse un ajuste que suponga el más mínimo trance. Para el goloseo de votos del PSOE es mucho más interesante la saturación se subvenciones, viciar las economías y los sectores productivos y dejar que la bola de nieve siga creciendo mientras las urnas vayan llenándose.

lunes, mayo 12, 2008

Bakunin y el gorrito

El pasado sábado compartí convite de comunión con la familia, asistimos todos al rito religioso desde los banco cámara en mano, los oídos afilados y atentos ante cualquier movimiento de la cría y con los pies de puntillas para salvar cabezas, plumas y pamelas. Pasado el momento en que lo religioso logra imponerse pese al flash, los murmullos y el llanto de los bebés, llega el rito pagano y mundano, el agasajo, la Nintendo Wii, el convite, las corbatas aliñando consomés, las abuelas haciendo muecas ante el desorden y los puros a los postres con el festival de tos de aquellos que se tragan el humo.

No seré yo quien critique el consumismo que entrañan las celebraciones de los sacramentos, ya que si bien soy cristiano y repudio aquello que siendo mundano asalte lo religioso, como liberal no entiendo el ataque a una actividad comercial lícita y generadora de riqueza y empleo. Lo que si me llamó la atención fue el porte de algunos primos, primos de primos, novias de amigos de primos… gente que ves de lustro en lustro, que no recuerdas ni con esfuerzo y que conforman esa pequeña grey de jóvenes que de comunión a comunión van pasando de la mesa de los niños a las de los jóvenes y que sin remedio acabará en la de los adultos.

Yo he de reconocer que me dediqué a las artes que don Fernando de Rojas explica con detalle en su libro y que sin embargo y por no romper costumbre tuvieron poco fruto. Si de natural se da la cosa regular tirando a mal o sin tirar si quiera, cuando cambian el Brugal por cava, las camareras monas por los pingüinos y el padre pasa de ser una figura etérea a una realidad codo con codo, los resultados se complican. Aun así he de reconocer que me llevé una sorpresa caprichosa, lejana de las cejas enarcadas que se ven al grito de “yo es que soy del Partido Popular”. Una rubita delgada, toda ceñida en un precioso vestido turquesa con algún adorno de plumas y Svarosky, unos ojos a juego y con la viveza infantil que acompaña una sonrisa. Andrea no solo sonrió al escucha la fatídica frase, sino que respondió para mi sorpresa con un “…pues yo soy de la CNT, mira mira…”. Y yo miraba dentro de un mar de sorpresa, miraba su cámara de fotos y comparaba el maravilloso escote bajo el turquesa, con una camiseta a rayas y unos vaqueros hechos trizas, y sobre todo su pequeñito bolso de plata, con un gorrito a modo de chapiri en rojo y negro.

En cierto modo me sorprendió aquello tanto que le pregunté por Bakunin, Durruti, por el sistema comunal y bobadas similares que distaban mucho de estar a la altura de su figura en contoneo. La lógica se impuso, y tras preguntarme que si “ese Durruti era del PSOE”, decidí concentrarme en sus caderas sin preocupación por ideologías que no cabían ni en su cabeza ni en mis manos, ni por los gruñidos de algún primo que veía lesionados sus derechos, quien sabe si dinásticos. Yo me convertí por unas horas al anarquismo que es ácrata hasta de las propias ideas, y reclamé la misma generosidad corporativista contra la privatización de aquellas caderas que debían seguir siendo un bien natural, un bien público como la Seguridad Social.

Si alguna moraleja pude extraer de todo aquello fue que las ideologías se han amoldado tanto al capitalismo que se han convertido para la izquierda en un objeto de consumo sujeto a la oferta y la demanda, que se puede ser anarquista y votar,… hasta votar al PSOE, se puede poner uno el mismo gorro que Durruti y pensar que debía ser algún facha o que Bakunin esté asociado al PSOE. La política se aleja de los libros por la izquierda, no puede leer porque está gritando, no puede amar porque odia a quien no piensa igual y no ve a la sociedad porque la pancarta que sujeta y ni si quiera ha leído, le tapa el horizonte. Aun así puedo aconsejar que como ejercicio de concordia democrática, enamorarse de una anarquista que conjunta a Massimo Dutti con el chapiri anarquista es de lo más saludable, palabra de liberal.

viernes, mayo 02, 2008

El príncipe que no llegó a león.

Cuentos hay que fabulan sobre el reino animal, y de ellos no pocos toman al monarca felino por objeto de sus intrincada moralejas. Por todos es conocida aquella del León que siendo rey quería vestir del modo más formidable, terminando en manos de un ratón con tijeras y sastre que lo hizo pasearse desnudo por las calles de su ciudad. Bobadas similares ocurren en política, reyezuelos sin corona, o con banda republicana, pasean sus vergüenzas al aire no solo exentos de pudor, sino convencidos y convenciendo de que es el modo correcto y justo de obrar, enfureciéndose si desde el tendido se les niegan las palmas.

Esa es la tentación ególatra, personalista y autoritaria que apareja al poder en muchos líderes, sobre todo en aquellos de poca enjundia que necesitan verse rodeados de mamporreros sin más escrúpulos, ideas o sentimientos que aquellos que les marca el amo y señor de su destino. Detectarlos es tan sencillo como encontrar cualquier politiquillo serpenteante rodeado de una caterva de bobalicones palmeros sin más oficio ni beneficio que el de bufonear y aporrear al gusto del verbo del amo.

Combatirlo es tarea difícil y a quienes se lo proponen no les suele esperar más que las humedades de cualquier Torre de Juan Abad como a pobre de Don Francisco. Aquellos ojillos macerados entre odres con el néctar de Baco y los versos de Virgilio, apilaban la sabiduría del que conoce bien España, a los españoles y a la corte de pisaverdes y bufones que suele acomodarse en los palacetes de gobierno y recreo nacionales.

Extremadura no escaparía a los letales binóculos quevediános, muy por el contrario sería pasto de la furia del Zeus del Olimpo lírico español, esa suerte de juez intemporal sobre cuyos versos como varas podemos medir la altura de los hombres que crecen de esta tierra.

Si ha llegado de nuevo el tiempo en que el gobierno andan en manos de “hechizados”, hoy llamados iluminados, donde las cortes se atestan de bufones con pancartas por panderetas y enanos de mente por aquellos tan simpáticos que pintase Velásquez, líbrenos Dios o el Grande Oriente de un nuevo cambio de dinastía, pues dudo mucho que las tripas deglutorias de esta vieja nación pudieran con semejante manjar.

Quien tenga ojos para ver que vea, quien no que calle y se sume al rebuzno nacional, al balar aguardentoso de los intelectuales de micrófono y escena. Los versos en verdad son lanzas que atraviesan la razón, pero cuando se lanzan sobre el cajón hueco de algunas cabezas, bien parecen estrellarse como aviones de papel. Y aunque esté mal decirlo, el rey de la selva está desnudo, es bobo y encima se está comiendo a su séquito.

lunes, abril 07, 2008





Celebremos el 19 de Julio

Recientemente conocí la noticia de que alguna furibunda Asociación para la Recuperación de la Memoria Histérica pedía que fuera cambiado el nombre, o quién sabe si la demolición, de un instituto de enseñanzas medias bajo el nombre de 19 de Julio. He de reconocer que al saber de la noticia arrugué la frente y emulando al primate que nos precedió, rasqué mi cabezota buscando la razón. Siendo sincero, no encontraba por ningún lado la relación de los historiadores tabernarios de la Memoria Histérica con la mencionada fecha, pues si el golpe militar franquista se produce el 18 de Julio, conmemorado después durante los 40 años posteriores como el “día de la victoria”, el 19 solo se podría conmemorar, cómo se hacinaban las tropas moras en los aviones de Hitler para saltar a la Península.

Después la divina providencia y Wikipedia me sacaron de dudas, haciéndome ver no sin sonrojo por mi ignorancia, que el nombre del colegio hace alusión al 19 de Julio de 1808, día en que las tropas napoleónicas del invasor francés mordían el polvo ante las españolas comandadas por el General Castaños en la villa jienense de Bailén. Pasé entonces de la duda a la emoción de recordar una de las muchas gestas gloriosas que España vivió en aquella década con que comenzaba el siglo XIX. De la chochez de un Carlos IV víctima de su ignominioso hijo, y de un Godoy ambicioso, pasamos a librar una de esas guerras que nacen del alma celtíbera española y que tuvieron la “Pepa de 1812” como legítima hija.

El alma guerrera de esta tierra, que mantuvo en jaque al invasor romano en tiempos de Viriato y Numancia, renació de nuevo ante una de esas batallas en que el español da lo mejor de sí, aquellas en que se empieza derrotado para salir victorioso. Numancia tuvo tantas victorias como días resistieron el asedio romano, igual fue la suerte de los madrileños que empuñaron pocas armas más que el vigor que imprime el amor por la patria. Así cargaron hombres, mujeres y ancianos contra la caballería mora de mamelucos de Napoleón, así corrió su sangre para latir por todos los siglos en los cuadros de Goya. España renació de la ignominia y se lanzó con arcabuces y bandoleros, con alpargatas y cachirulos en defensa de su país. El ruido de los cañonazos de Agustina de Aragón aun retumba en “el Portillo” de Zaragoza, donde en desafío al francés y a la Ley de Igualdad acabó con las acometidas del asedio gabacho. El sonido de una guerra vencida por los perdedores, por aquellos bandoleros que cargaban a degüello con el fajín ceñido y el francés manchando las calzas en la huida.

El Tempranillo fue rebelde, liberal y bandolero, Castaños era general, realista y cristiano devoto, uno empuñaba la faca por mandoble ante el gaznate de los granaderos galos, el segundo dibujaba con su sable la victoria del Ejército del Centro. Tan español el segundo como el primero, tan distintos como unidos en una empresa de calibre tan superior al común de los mortales que solo alcanza a unir a los hijos de Celtiberia.

Si ha de volver la memoria, que sea la de aquellos años en que españoles de toda clase y condición, apretaban los dientes puñal en mano para defender palmo a palmo y en derroche de la propia sangre, la tierra que los une.

Y es que no se ha inventado el arma capaz de alcanzar la fiereza de un español que se levanta herido en la batalla, porque nuestra tozudez patria no nos permite tras la derrota, la humillación y la muerte, alcanzar otra cosa diferente que la más gloriosa de las victorias.

Así que Viva la España del 2 de Mayo, del 19 de Julio, de Daoíz y Velarde, de “El Tempranillo”, de Agustina de Aragón, de Castaños y por supuesto del héroe de Badajoz, Rafael Menacho y Tutlló.

viernes, abril 04, 2008

Tocqueville contra la aristocracia extremeña.

En uno de los discursos pronunciados por Raymon Aron ante el auditorio de la Universidad de California, analiza la figura de Alexis de Tocqueville y el impacto que ha tenido en la sociedad americana a la par que el olvido que ha sufrido en su país natal, Francia, y en Europa. Las ideas esenciales del análisis de Aron son referidas a la reconocida faceta de sociólogo y filósofo del pensador francés, más que de aquellas que pudieran referirse a las del político o el ideólogo liberal. Aron reconoce que el análisis del pensador francés extrae, en su estudio y obra cumbre La Democracia en América, la esencia de la democracia como la contraposición al sistema Aristocrático de privilegios y de castas sociales, sintetizado en la imprescindible unión entre libertad e igualdad.

Sin libertad es imposible una igualdad plena, y sin igualdad la libertad está restringida al grupo dominante. Así podríamos sintetizar la base de la democracia, una institución asentada en dos pilares sólidos como el sistema de libertades y los derechos civiles, base de la sociedad civil (de ciudadanos). Por ello Tocqueville no hablará como ideólogo al concebir la democracia como un sistema político, una especie de selva destinada a una casta social nueva ocupada por la burguesía, “los políticos”. Muy por el contrario, la definirá como un estado social, un concepto de sociedad desde la que emana la representación ciudadana y el propio ordenamiento. A diferencia de los constructivistas marxistas, socialistas, comunistas o hegelianos, Tocqueville como liberal no hace pedagogía para construir una sociedad a partir de una idea y de una casta política, sino que concibe que sea la sociedad democrática la que decida el rumbo con total libertad en cada momento.

El concepto de sociedad democrática, de sociedad civil, es el de una sociedad comprometida en comunidad, comprometida desde sus libertades y derechos con la política, la justicia, la economía, los problemas sociales, la solidaridad, así como a las grandes empresas comunes o nacionales que se emprendan. Así el sistema democrático como estamento político se diluye entre todos los demás elementos sociales, desde colectivos y asociaciones, a empresarios y trabajadores, fundaciones y universidades, así como por una prensa libre y comprometida con la política de modo crítico y no sirviendo al sistema político como altavoces mediáticos.

Si tomamos como válida esta reflexión, es evidente que está más lejos de alcanzarse esa sociedad democrática defendida por Tocqueville y cualquier liberal que la misma sociedad estamental y aristocrática. Eso fue así en una España que rompió formalmente la última con el sistema aristocrático, donde Fernando VII reinstauró la Inquisición para encarcelar, matar y torturar liberales a la vez que se redactaba La Democracia en América. Aquella donde muerto el Rey Felón y abierta la guerra por el trono, los liberales antes perseguidos son los que defienden la corona de los carlistas que pretendían volver al fuero, a la Inquisición y si se les deja a las pelucas empolvadas del siglo de las luces. Fue así, y sigue siendo así hoy, pues si bien se rompió de modo formal la sociedad de la aristocracia, fue sustituida por la más terrible sociedad de clases “políticas”, de diferente gradación pero de igual indecoro.

Antes el aristócrata era el único con libertad para enfrentarse a la actividad empresarial sin sufrir la gravosa presión y tortura impositiva del Estado, tenía libertad para defender sus ideas y planteamientos en la Corte o en los Estado Generales, gozaba la libertad de expresión negada al pueblo llano que sufría cárcel, torturas o expulsiones por escribir versos o novelas alejadas del gusto del monarca.

Por el contrario, en la Extremadura del sistema democrático de hoy, no se percibe una sociedad democrática comprometida con la vida pública, por el contrario se deposita no solo la representación en el legislativo, sino la propia voluntad política, en una casta dominante de políticos que se revalidad simplemente cada cuatro años. El monarca es sustituido por un Presidente hegemónico y autoritario que se rodea de su particular Corte de Consejeros y Directores Generales, reparten después cargos de confianza a la baja nobleza que ocupa las jefaturas de servicio y controla el resto de la administración. Y el resto de la nueva aristocracia la compone la nobleza empresarial adscrita al aristocrático Partido Socialista, que emprende proyectos, por encima de la leyes aplicadas a los campesinos y villanos, que con la fealdad de una Refinería recuerdan salvo en la belleza a Versalles o al Escorial. Así como las estructuras sindicales, hidalgos con privilegios en administraciones y empresas que no tiene el populacho y el vulgo.

Quizá Tocqueville no fue consciente de cómo su análisis sería aun hoy necesario para contraponer a una nueva Aristocracia. La salvedad, como siempre terrible, hay que ponerla en que no solo se tornaron las pelucas empolvadas en Audis A8, sino que por desgracia lo que fueron plazas, palacios o bellas puerta con Carlos III, son hoy las tuberías al aire del Palacio de Congresos de Badajoz, o la chapa de la cementera de Alconera, y más grave si cabe es cambiar Las Lanzas de Velazquez de la Corte de Felipe IV, por las fotos de JAM Montoya, fotógrafo de la Corte de Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

En Badajoz, y sin permiso del Santo Oficio Regional, a 4 de Abril de 2008 bajo el Reinado de Guillermo I, Vara de los extremeños por la Gracia de Dios.

Julio Manuel Martínez Pacheco